Abril 2020.

José Luis Araiza Ugalde

El COVID-19 precipitó el cambio de época

“El destino de nuestra especie depende de nuestra afectividad” 

Rolando Toro.

La mejor lección del COVID 19 es recordar  a todo el mundo que somos seres esencialmente emocionales.

Introducción

Nuestro pensamiento y memoria necesitan ordenar en el tiempo los hechos para comprender la realidad social. Por ello, la historia recurre a dividir el tiempo de la experiencia humana en períodos. 

La historia registra el último cambio de época, hace más de 200 años, cuando la Revolución Industrial condujo a las sociedades de la agricultura a la fabricación industrial, del campo a la ciudad. Ahora, estamos inmersos en un proceso de profundas transformaciones en la vida ecológica, sociocultural, tecnológica, económica y afectiva, que avizoran la conclusión de la época de la industrialización y el inicio de la época digital o de la información. 

Este proceso de cambio entre una época y otra modifica de raíz las relaciones sociales de producción, de convivencia humana, con la naturaleza y afectiva, se remueven y confrontan visiones del mundo en conflicto, que intentan con-vencer en la época emergente. 

Para algunos historiadores y sociólogos como Manuel Castells, una época histórica está caracterizada por la dominación de un paradigma o  sistema de ideas, determinadas relaciones sociales de producción y un nivel de desarrollo científico-técnico con cierta institucionalidad. (1)

 

 

Sistema de ideas.-

La época histórica de la industrialización se caracteriza como bien lo describe José de Souza Silva por un sistema capitalista de ideas dominante, sintetizado en la competencia, el individualismo y  las  metáforas de la máquina y el mercado  como imágenes icónicas de la realidad. (2)

La industrialización convierte al trabajador en apéndice de la máquina, la razón mecánica excluye a la emoción. Para la maquina el tiempo, las relaciones sociales y afectivas  y su daño al medio ambiente resultan irrelevantes frente a la idea de progreso, lo que importa es la producción. Incluso, el cuerpo es concebido como una máquina, la medicina es un ejemplo de ello.

La metáfora del mercado es central para la adopción de la visión capitalista del mundo. Esta metáfora se sustenta en la idea de que la mano invisible del mercado es garantía de equilibrio entre la oferta y la demanda, así como, entre los factores de la producción, se basa en la lógica evolucionista de la realidad "natural", donde la competencia reconoce la sobrevivencia del más fuerte.

Con la caída de la Unión Soviética y el Este Europeo, el sistema capitalista aprovechó para reemplazar a la ideología del Estado por la ideología del mercado e imponer esta visión como dominante. 

El desarrollo científico-tecnológico impulsó las tecnologías metal--mecánicas, químicas y eléctricas. Y el estado nación fue el soporte esencial de su institucionalidad. 

 

Relaciones sociales de producción.- 

Las grandes revueltas libertarias de los años 60s, marcan el inicio de la crisis irreversible de la época de la industrialización, la respuesta del capitalismo a la gran transformación sociocultural, económica y tecnológica de esos años, que cimbró los valores de la sociedad industrial de consumo, fue la globalización neoliberal.

La crisis económica de finales de los años 70, reveló el agotamiento del régimen de acumulación de capital de la época de la industrialización y dio inicio a la formación de un régimen de acumulación de capital de naturaleza corporativa, transnacional, de alcance global con dominio y usufructo del capital financiero y dependiente de un factor intangible: la información. 

En esos años, se inició una revolución en torno a la tecnología de la información, que ha influenciado otras revoluciones científicas y tecnológicas de redes virtuales capaces de comprimir y eventualmente desmaterializar el tiempo y el espacio. Como afirma José de Souza, la información es simultáneamente insumo y producto.

Un nuevo modo de generación y apropiación de conocimiento emerge bajo la lógica de la generación del conocimiento en el contexto de su aplicación e implicaciones. (2)

En el nuevo modo de desarrollo informacional, la fuente de la productividad estriba en la tecnología de la generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos. Lo específico de este modo de desarrollo es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad. (3)

Globalización, liberalismo, economía abierta, reformas estructurales y privatizaciones, son conceptos que se incorporaron a la visión del paradigma neoliberal. 

 

Cambio de época

La historia registra un cambio de época cuando se transforman de forma cualitativa y simultánea  las relaciones de producción, las relaciones de poder, las relaciones sociales,  culturales,  afectivas, ideológicas y del ser humano con la naturaleza.

A continuación se describen aquellas transformaciones significativas que dan lugar al cambio de la época de la industrialización a la época digital. 

 

 

En las relaciones sociales de producción.- 

Con la Revolución Industrial, los bienes y servicios más relevantes, generados por una economía artesanal basada en la cooperación pasaron a ser producidos por máquinas, en las fábricas creadas por el sistema de técnicas del industrialismo emergente. 

La época histórica digital, de naturaleza capitalista, de base corporativa, de actuación transnacional y alcance global se sostiene en la lógica electrónica de las redes virtuales y en la tecnología de la información. 

En el nuevo modo de desarrollo digital, la fuente de la productividad estriba en la tecnología de la generación del conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos. Lo específico de este modo de desarrollo es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad.

La revolución en la tecnología de la información altera estructuralmente las relaciones de producción. En la economía digital, el conocimiento es aplicado sobre el conocimiento para generar más conocimiento: los productos, procesos y servicios más relevantes son los intensivos de conocimiento. (4)

La época digital conlleva a la concentración y a la globalización descentralizada del capital, por el uso del poder descentralizador de las redes electrónicas. La revolución en la tecnología de la información también viabiliza otras revoluciones tecnológicas, como la robótica, nuevos materiales, nanotecnología, ingeniería genética (o biogenética, biotecnología), etc. También se registran cambios en las relaciones capital-trabajo: en su base, el capital es global; como regla, el trabajo es local. El capital es globalmente coordinado; el trabajo es individualizado. 

En las relaciones de poder.- 

Durante la Revolución Industrial, el poder fue transferido, de las manos de los que poseían la tierra, y de las mentes de los que poseían el conocimiento tácito, para las manos de los que poseían el capital industrial, porque éstos pasaron a poseer las fábricas y las máquinas del industrialismo emergente. El propósito del poder fue proteger la propiedad privada y promover los intereses mercantilistas, industriales y financieros del sistema capitalista en expansión.

Se fue creando una nueva institucionalidad para viabilizar el nuevo régimen de acumulación de la época emergente. 

La construcción de un nuevo régimen de acumulación de capital y la emergencia de un nuevo modo de generación de excedente a partir del conocimiento apoyado por la tecnología de la información, transformó las relaciones de poder. Entra en crisis el Estado-Nación y la democracia representativa. Nuevas relaciones de poder son institucionalizadas e implementadas por agencias multilaterales, bajo las reglas de mecanismos supranacionales, que se colocan por encima de la institucionalidad de los Estados-Nación, en representación de los intereses de actores transnacionales con ambiciones expansionistas. Las redes electrónicas crean un tipo de poder inmaterial que no respeta ni necesita de fronteras nacionales; al contrario, éstas resultan un inconveniente para los intereses transnacionales

El Estado se redujo y se debilitó lo suficiente para que pudiera ser manejado por los intereses de la acumulación transnacional emergente representados hasta ahora por el Banco Mundial y el FMI.

 

En las relaciones sociales.-

La escuela, la familia, el ocio, la ocupación y ordenamiento del territorio, la cultura del cuerpo, la afectividad,  toda la vida de la sociedad pasó a ser regulada por los tiempos y requerimientos de la producción fabril. 

A la época digital corresponde una sociedad egocéntrica de afectividad virtual que reproduce enajenación, aislamiento y distanciamiento social y disuelve los lazos comunitarios en términos de espacio y relaciones familiares, vecinales, culturales y de trabajo.

Su estructura social está articulada por las tecnologías de red personales, corporativas y soportada como lo describe con elocuencia Manuel Castells “…en la transformación del espacio (vida metropolitana), de la actividad laboral y económica (procesos de trabajo en red) y de la cultura y las comunicaciones  (transición de una comunicación de masas sostenida en los medios de comunicación a una autocomunicación de masas basada en internet)”. Ahora habría que incluir en este proceso  las redes sociales. (5)

Libertad erótica y patriarcado.-

Desde el surgimiento del capitalismo el platonismo y el cristianismo han sido sustento de la moral cristiana occidental que consiste en contener y sujetar al cuerpo, negar y reprimir el placer. La censura de los placeres del cuerpo la mojigatería y el puritanismo hipócrita suprimieron la sexualidad, a la mujer sólo le estaba permitido el papel de la reproducción.

Desde el siglo XVIII hasta nuestros días se entiende que si se tiene tisis, tuberculosis o VIH es porque se recurre a los genitales para actos indebidos. 

La herencia que nos dejó 1968 fue la libertad erótica dice Octavio Paz, libertad muy pronto confiscada por el poder del dinero y la publicidad. Aunque los movimientos de esos años reivindicaron los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, “no se modificó de fondo la relación de poder entre los sexos” apunta Marcela Lagarde.

Los movimientos del 68 desafiaron la autoridad del estado  y la familia, la vigencia del amor cortes o “fine amour”.

Días antes del inicio de la pandemia Covid-19 el movimiento feminista movilizó a millones de mujeres que protestaron contra la violencia de género y la sociedad patriarcal. Concebido como el conjunto de relaciones sociales y culturales que reproducen el poder, autoridad y ventajas del hombre sobre la mujer.

El confinamiento por la pandemia ha patentizado que en tanto prevalezca el patriarcado en nuestras relaciones de pareja, familiares y sociales, en nuestras ideas, afecto y costumbres, el imaginario colectivo se va encargar de reproducir su sustento.

Como se leía en múltiples pancartas de las manifestantes chilenas:

“La revolución será feminista o no será”

 

En la dimensión cultural.- 

Con la Revolución Industrial, las relaciones sociales, antes de naturaleza orgánica, fueron superadas en volumen e importancia por relaciones de naturaleza mecánica, generadas a partir de la proliferación de las fábricas del industrialismo emergente. 

 La sociedad camina hacia la cultura de la realidad virtual. La sociedad-red deconstruye de forma electrónica las relaciones sociales: el tiempo se queda a-temporal; el espacio pierde su dimensión material; la historia es de-historializada; y la sociedad se queda de-secuenciada.

La vulnerabilidad del Planeta, denunciada por los movimientos socioculturales, principalmente los de orientación ecológica y ambiental, inspiraron el concepto de desarrollo sostenible para moldear un nuevo paradigma de desarrollo. 

Los movimientos ecologistas nos advirtieron sobre la vulnerabilidad de la humanidad y del planeta, la necesidad de un desarrollo sostenible y la conservación de los recursos naturales. Implica cambios profundos en nuestra percepción, cambios radicales en nuestro modo de producción, patrón de consumo y estilos de vida. 

 

 

El COVID19 acelera la transición de una época a otra

Con la conversión del COVID-19 en pandemia, se acelera el proceso de transición de la época de la industrialización en su fase neoliberal a la época digital y se develan tres fenómenos que ponen en riesgo la supervivencia de la humanidad.

 

1.- Centralización y especulación del capital financiero.

2.- Destrucción de hábitats naturales

3.- Deterioro homeostático de la vida afectiva

 

1.- Centralización y especulación del capital financiero

Está ampliamente documentada la creciente concentración de ingresos y riqueza en una pequeña élite económica mundial. La riqueza global aumentó 68% entre 2003 y 2013 hasta alcanzar un nuevo máximo histórico de cerca de 241 trillones de dólares. Pero la distribución de la misma es cada vez más desigual. Hoy, el 1% de la población mundial posee el 46% de la riqueza, mientras que al 50% de la población mundial corresponde el 1% de la riqueza total. Por región encontramos que Estados Unidos de Norteamérica con el 5% de población concentra el 33% de la riqueza mundial. 

 De acuerdo con el reporte “Time Tucare, Oxfam, “las dos mil 153 personas más ricas del mundo dispusieron de más dinero que las cuatro mil 600 millones de personas más pobres juntas en 2019, mientras que el trabajo no remunerado o infrapagado de mujeres y niñas anualmente aporta tres veces más a la economía global que la industria de la tecnología”. (6)

En México el 1% de la población con mayores ingresos concentra alrededor del 43% de la riqueza nacional. 

El mercado financiero internacional se ha ido constituyendo en motor y pilar del capitalismo salvaje. El 1% de las empresas financieras, entre las cuales están Barclays Bank, JPMorgan,  Moody’s, Chase & Co, y el Grupo Goldman Sachs, controla más del 40% de los negocios mundiales y pueden llevar a países enteros a la ruina a través del mercado financiero y de las calificaciones de crédito. 

En las últimas décadas se ha ido dando un proceso de consolidación oligopólica de los grandes medios masivos de comunicación, lo que dificulta el ejercicio de una prensa libre en la mayoría de los países y viola el derecho humano a la información veraz. Hoy, seis corporaciones mediáticas gigantes controlan más del 90% de las noticias y el entretenimiento de la televisión en Estados Unidos. Y procesos similares se verifican también en México, Puerto Rico y en varios países de Europa.

El capital financiero a través de sus empresas y calificadoras ya empezó a instrumentar en los países pobres a propósito de la crisis económica generada por la pandemia, el círculo perverso, de la dependencia crediticia que tantos beneficios le ha reportado: fuga de capitales, caída de los precios de las materias primas y el petróleo, inflación, devaluación e incremento de la deuda externa a niveles impagables. 

El caso de México es un ejemplo: de acuerdo con datos de la secretaria de hacienda en diciembre de 2019 la deuda del sector público federal sumó 11 billones 27 mil 500 millones de pesos equivalente al 45% del PIB, esta cantidad  fue superior en 166 por ciento a la registrada al cierre de 2010.

En el ejercicio fiscal 2019 los recursos del presupuesto para pagar los intereses de la deuda sumaron 666 mil 478 millones de pesos, 14% menos que el presupuesto destinado a salud.7

Este esquema, deslegitima, crea inestabilidad y crisis económica en aquellos países donde se aplica esta receta. Con un solo propósito: seguir endeudando a esos países y garantizar el control y poder del capital financiero, capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en su conjunto.

Este momento supone, el re-ordenamiento de la economía internacional para garantizar y reproducir las nuevas formas de acumulación y centralización del capital financiero que reclama la época digital  y consecuentemente  mayor pobreza para la mayoría de las sociedades del mundo.

El COVID-19 aceleró la crisis del neoliberalismo  e inicia la era digital con la centralización del capital financiero, la desarticulación de las cadenas productivas y de consumo a nivel internacional, mayor desempleo, desigualdad y pobreza, desestabilización e inestabilidad de estados y gobiernos, crisis geopolítica que terminará por modificar el orden global.

 

2.- Destrucción de hábitats naturales

La destrucción de hábitats naturales, la disminución de la biodiversidad, la alteración  de los ecosistemas, el calentamiento global y el deshielo de los glaciares, hacen que virus como el SARS-CoV-2 se propaguen.

La enfermedad COVID-19 está relacionada con la salud del planeta. Científicos como David Hayman han advertido que en el siglo pasado se destruyó la mitad de las selvas tropicales, en las que viven alrededor de dos tercios de todos los seres vivos del mundo. Esta grave pérdida de hábitat afecta a todo el ecosistema, incluyendo a las infecciones.

Cuando los animales desparecen en la parte superior de la cadena alimentaria, los animales en la parte inferior con más patógenos en su cuerpo tienden a ocupar ese espacio.

El remplazo de una especie por otra puede tener un gran impacto en el riesgo de que brote una enfermedad. La destrucción de los ecosistemas eleva el riesgo de propagación de enfermedades, que en un mundo globalizado facilita su conversión en pandemia.

El informe más reciente del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente de 2019, nos advierte que es urgente alcanzar un acuerdo   que permita reducir las emisiones de  gases de efecto invernadero en un 45% antes de 2030 y lograr en 2050 la neutralidad del carbono, es decir, que no se emita más CO2 del que la naturaleza puede absorber, como última oportunidad para salvar la supervivencia de la humanidad en él planeta.

 

3.- Homeostasis

Se le llama homeostasis a la capacidad inconsciente de los seres vivos (una célula, una bacteria, animales invertebrados o el propio ser humano), para regular y equilibrar sus procesos vitales como la temperatura, la presión o la respiración. Antonio Damasio agrega al concepto lo siguiente: también es: el deseo no intencionado, el poderoso imperativo que permite a cualquier organismo vivo resistir y prevalecer, optimizar y reproducir su vida. Para Rolando Toro sería el inconsciente vital y  para Baruch Spinoza sería el “conatus” él deseo de ser de perseverar en el ser. 

Desde los orígenes de la vida la cooperación es su condición indispensable. Por ejemplo: Damasio nos describe como las “Las bacterias crean una dinámica social compleja…el éxito de un grupo depende de la cooperación entre sus miembros. Lo que puede llegar a ocurrir durante ese esfuerzo colectivo es fascinante”. (7) Agrega que el comportamiento social de algunos insectos como las abejas, las termitas o las avispas obedece a rutinas establecidas genéticamente e inflexibles que permiten la supervivencia del grupo. La división del trabajo, la búsqueda de fuentes de energía, su transformación y reparto hablan de una cooperación compleja y bien organizada.

Hay una conectividad indisoluble, una interacción determinante entre homeostasis, afectividad y sistema inmunológico.

El individualismo, la rivalidad y competencia del capitalismo salvaje, han propiciado que el ser humano pierda el sentido de cooperación, fraternidad, empatía, solidaridad y vida afectiva  y con ello, el flujo vital y fortaleza homeostática frente a otros seres vivos incluyendo  virus (SARS-CoV-2) y bacterias.

El confinamiento inevitable y las medidas de mitigación para paliar la pandemia han restringido la libertad de movimiento, de re-unión y encuentro afectivo, ha generado xenofobia, racismo, miedo e intolerancia y ha golpeado con mayor intensidad los ingresos de los más pobres.

Es posible que en algunos países el estado opte por controlar la homeostasis, los sentimientos y emociones de los ciudadanos, por reproducir los ejemplos de control, dominio y sometimiento de la población mediante la vigilancia digital llamada big-data que apoyada en la nueva generación de comunicación móvil 5G harán posible el registro de cada movimiento, clic, mensaje o correo por la policía digital, donde cada ciudadano será vigilado, perseguido y evaluado en su conducta social.

 "La función de los medios de comunicación ha sido generar en la población emociones como el miedo, el odio, la desesperanza y la ira: la violencia aterroriza y el miedo inmoviliza, desarticula toda resistencia colectiva, refuerza el orden establecido y el autoritarismo. La mejor manera de manipular con el miedo es creando un enemigo, como la violencia y las pandemias para recortar libertades y legitimar el estado policiaco”. (8)

Ariadna Estévez nos advierte: "Estamos frente a un disciplinamiento de los cuerpos como parte de una biopolítica global para cambiar el modelo de trabajo, frenar y gobernar la movilidad”.  (9) "Confinar el cuerpo al reducto del hogar tiene como propósito someterlo a la disciplina del trabajo digital, convertirlo a propósito del autoencierro en un apéndice informático del ordenador." (10)

En los años anteriores, para confirmar la libertad del cuerpo se luchó contra el control y  criminalización de la sexualidad y la reproducción, ahora se requiere además,  garantizar la libertad afectiva, es decir, el derecho a vivir y disfrutar de las emociones y sentimientos en libertad. 

La mejor lección del Covid-19 es: recordar a todo el mundo que somos seres esencialmente emocionales. No olvidemos que el ser humano es resultado de la cooperación y convivencia, el amor como dijera  Humberto Maturana es la emoción fundamental que hace posible nuestra evolución como seres humanos.

En efecto, el amor está en el origen del ser humano, es indispensable re-encontrarnos en la cooperación, la fraternidad, el afecto, el amor y la ternura, rescatar la utopía y reinventarnos como país y como personas, ya que al salir de la pandemia, el conjunto de relaciones sociales, afectivas y con la naturaleza más pronto que tarde habrán cambiado todas. 

“El destino de nuestra especie depende de nuestra afectividad”.

Rolando Toro

 

Notas 

1) Manuel Castells, La Era de la Información, Alianza Editorial, 1997-1998

2) José de Souza Silva, Época de cambios o un cambio de época. Publicación mensual del Instituto Científico de Culturas Indígenas, icci No. 25 Abril del 2001, artículo  * Ingeniero Agrónomo brasileño, Ph.D. en Sociología de la Ciencia y Tecnología. 

3) Jo sé de Souza Silva, op. Cit.

4) Manuel Castells, op.cit

5) Ibid.

6) Oxfam  International, Tiempo para el cuidado, 20 de enero de 2020

7) Datos de la SHCP publicados por el periódico la Jornada el 25 de abril de 2020

8) Antonio Damasio, El extraño orden de las cosas, pag.37, Ariel, 2018.

9) Pablo Alarcón Chaires, revista regeneración, 23 de noviembre de 2015.

10) Ariadna Estevez, El zoomismo y el disciplinamiento para la inmovilidad productiva, revista Nexos, abril 6 de 2020.

 

 

 

 

 

 

 

 

José Luis Araiza Ugalde

-Licenciado en Economía, egresado de la facultad de Economía de la UNAM.

-Facilitador titulado de Biodanza International Biocentric Foundation.

-Experiencia en Biodanza acción social.

-Trabaja con grupos de la tercera edad.

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